¡Alegría a la Vida!
03/07/2025

Hay personas cuya existencia parece hecha de luz, y Doña Teresita fue una de ellas. Mujer de raíces mexicanas y chiapanecas, caminó por la vida con una sencillez que conmovía y unos valores que sostenían a quienes la rodeaban. Tenía el don de acercarse al dolor ajeno con palabras que sanaban y gestos que daban alivio.
Su fe, firme como roca, y su alma generosa la convirtieron en un milagro breve, pero infinito en su impacto. Su paso por este mundo fue fugaz, sí, pero dejó una huella que seguirá brillando en cada corazón que tocó.
Tabla de contenido
La flor más hermosa del Jardín

✦︎ Una mujer de luz y valores inquebrantables
Doña Teresita, como comúnmente le decían las personas cercanas a ella, era una mujer de luz, de origen mexicana y chiapaneca, madre de 6 hijos y 2 niñas más que crió y que también llamó hijas. La caracterizaba su sencillez, honradez, honestidad y la humildad que desbordaba.
Una mujer que luchaba por la justicia, llena de valores, al igual que su capacidad para brindar consuelo a los afligidos y dar palabras de aliento a quienes más las necesitaban. Su presencia fue un bendecido regalo, de esos que la vida te concede solo una vez.
Fue una mujer excepcional, siempre dispuesta a ayudar y a dar sin esperar nada a cambio, con una fe inquebrantable, un alma generosa, un milagro único y fugaz. Dios y la Virgen de Guadalupe la llamaron para convertirse en un ángel que ahora nos cuida en nuestro camino, una increíble persona que tenía el poder de iluminar los días más grises con solo sonreír.
✦︎ Su partida, su valentía y la luz que permanece
Ahora forma parte de nuestro cielo estrellado, iluminando con su amor nuestras noches más oscuras. Y, a pesar de estar consciente de que se encontraba en sus últimos días de vida, fue una mujer sumamente valiente por todo lo que soportó en el transcurso de su vida y de su enfermedad.
Siempre mantuvo la alegría y el positivismo, y hasta su último respiro conservó una sonrisa de luz y esperanza. Su luz seguirá, y su alegría seguirá viviendo entre nosotros.

El legado de sus manos
✦︎ Manos que abrazaban y acompañaban
Sus hermosas manos, cubiertas de pecas dibujadas por el paso del tiempo, eran las mismas que te recibían y te abrazaban con amor cuando volvías de un viaje. Cada detalle lo hacía con esmero y alegría. Esas manos, que de pequeños los cargaron, los arrullaron y les contaron historias para dormir, eran el corazón mismo lleno de amor.
Le gustaba preparar alimentos con un amor tan grande que parecía desbordarse del plato, y siempre guardaba una porción para cada hijo: era su forma silenciosa de decir “te amo”. 🩷
Su pasatiempo favorito era esculpir en plastilina. Sus suaves manos, delicadas y cálidas, daban forma a cada pieza con una paciencia y una sonrisa se dibujaba en su rostro; cada creación tenía algo único de ella.
Tenía una devoción inmensa: adornaba su altar y encendía cada veladora con profundo amor. Con la misma delicadeza cuidaba de sus plantas, de sus animalitos y visitaba a los enfermos para compartir alimentos con ellos. Eran manos que no solo tocaban el corazón: lo sanaban.

Un hogar de flores, fe y ternura
✦︎ Su esencia: un abrazo lleno de vida
Ella representaba un cálido abrazo y una mezcla de aromas: flores, plantas, la brisa del viento, risas y esa comida incomparable que solo ella sabía preparar. Amaba profundamente la naturaleza: respirar el aire del campo, contemplar flores de distintos colores. 🌸 Co ven, creció y vivió rodeada de plantas, y junto con sus animalitos formó un pequeño universo de amor. Su fiel compañero, su gatito “Cubanito”, se convirtió en un miembro más de la familia.
Y su mirada… ¡ah, su mirada! Hablaba un idioma que solo el corazón entendía. 🥰
Era suave, dulce y, a veces, con la mirada te hacia cómplice de pequeñas travesuras; sus ojos tenían una profundidad capaz de expresar cuánto te amaba, sin decir una sola palabra. Cada gesto suyo, cada acto de bondad, dejaba en el aire una estela de ternura y caridad.
Las arrugas de su rostro no eran marcas del tiempo, sino huellas de amor, de luchas incansables, de noches en vela y de abrazos sin medida. Su firmeza y exigencia la delataban, pero su inocencia la convertía en un ser profundamente tierno y dulce. A veces era una adulta sabia; otras, una niña en un cuerpo de adulta, sensible hasta lo más profundo, con lágrimas que rodaban por sus mejillas como diamantes.
Tenía una fuerza que parecía provenir del mismo cielo. Era una mujer que no conocía el cansancio cuando se trataba de amar. Poseía un valor inquebrantable, una voluntad de acero y una fe firme como roca, la cual la sostuvo hasta el final.

Un sueño tranquilo y profundo
✦︎ Cuando su cuerpo empezó a cambiar
Un día algo cambió: ya no podía cuidar a sus animales ni a sus flores. Su cuerpo comenzó a cansarse con facilidad; dormía más, caminaba más lento y su voz, antes fuerte, se volvió suave y frágil. Su apetito disminuía y su mirada dulce comenzaba a apagarse poco a poco.
Tras múltiples estudios, llegó la noticia más dura: cáncer de pulmón en etapa avanzada, acompañado de hemorragia. Doña Teresita se debilitaba cada día más; comía muy poco y perdía peso de manera continua. Por su edad y por el estado terminal de la enfermedad, ni la cirugía ni la quimioterapia eran ya opciones, pues el cáncer había hecho metástasis.
La opinión médica era llevarla a casa, darle tiempo de calidad, y esperar, no habían mas opciones; se intentó hacer una biopsia para determinar el tratamiento pero desafortunadamente el pulmón ya estaba lleno de liquido pleural, así que no se realizó y lo único que se pudo hacer fue una cirugía para drenar el líquido pleural. A pesar de su cuerpo frágil, resistió la intervención realizada la mañana del martes 3 de junio de 2025, pero el médico advirtió que, por su debilidad, tardaría en despertar.
Permaneció inmóvil en la camilla, con oxígeno y conectada a los monitores, mientras médicos y enfermeras vigilaban cuidadosamente sus signos vitales. Pero no volvió a despertar. Sus ojitos, que un día irradiaron amor y luz, se cerraron durante la cirugía y no volvieron a abrirse jamás.
Se fue dormida, en un sueño profundo y sin dolor, sostenida por su fe hasta el último instante. Partió el martes 3 de junio de 2025 a las 13:20 horas. Su familia sabía que su partida era probable, pero aún así, su partida fue un golpe inmenso para todos.

El poder del amor
✦︎ El amor incondicional de una madre
Aun así, cada uno estuvo presente a su manera: todo les daban le daba ánimos, estaban pendientes de ella, quitaron horas de trabajo, viajaban constantemente para estar con ella, y la acompañaban aun en la distancia. Sus madre nunca estuvo sola, y nada de eso fue impedimento para demostrarle el amor inmenso que sentían por su madre. Y ella, con ese corazón tan grande que la definía, los amó a todos con la misma fuerza, de manera incondicional, hasta su último respiro.
✦︎ La fortaleza que nace del corazón
Por ese mismo amor que le tenían, cada uno de ellos entregó lo mejor de sí. Aunque a veces se sintieran rotos o agotados, se levantaban una y otra vez; luchaban cada día sin descanso. Cuando las fuerzas parecían agotarse, renacían como Sansón: sacaban energías de donde ya no había más y se convertían en luz para hacerla sonreír. Todo lo que hicieron —cada gesto, cada sacrificio, cada desvelo— nació del amor más puro, y lo sostuvieron con valentía hasta el final.

El diagnóstico
✦︎ El inicio de los síntomas
Todo comenzó con una tos seca persistente. La llevamos con un neumólogo privado, quien le realizó varios estudios y tratamientos para descubrir el origen del problema. Finalmente, concluyó que, debido a haber cocinado toda su vida con fogón de leña e inhalar el humo diariamente, uno de sus pulmones había quedado manchado de forma irreversible y el otro comenzaba a presentar el mismo daño. Desde entonces, se mantuvo en seguimiento constante.
Durante un tiempo sus síntomas estuvieron bajo control, pero de manera inesperada empezó a presentar malestares que asociábamos con su alimentación o alguna infección pasajera. Los medicamentos la aliviaban momentáneamente y eso nos daba cierta tranquilidad.
✦︎ Un nuevo hallazgo
Al regresar con el neumólogo, nuevos estudios revelaron un pequeño derrame pleural. Se inició tratamiento con medicamentos e inhaladores, pero en los meses siguientes su peso disminuyó, su apetito se redujo y aparecieron otros síntomas que no comprendíamos.
Casi al final de su enfermedad recibió el diagnóstico definitivo: cáncer pulmonar con metástasis. Su cuerpo ya estaba demasiado frágil para cualquier tratamiento agresivo, así que solo quedaba cuidarla, darle alivio, tiempo de calidad y hacerla feliz. El médico no pudo dar un pronóstico exacto.
✦︎ P.D.
📌 Hablaré con mayor detalle sobre este proceso en un artículo dedicado a su enfermedad: “Cáncer Pulmonar”.

¡Sus fieles enfermeros!
✦︎ Su presencia que nunca se apaga
Aunque ella ya no esté físicamente aquí, su amor sigue latiendo en cada recuerdo y en cada rincón de nuestro ser y de su hogar. Dejó una huella profunda en todos los corazones que tocó; un mar de memorias hermosas que hoy nos sostienen. Y su familia… ¿qué decir? Fueron lo mejor que pudo tener. Se convirtieron en todo aquello que jamás imaginaron: cocineros, bailarines, asistentes, contadores de historias… lo que hiciera falta para verla sonreír.
Por decisión propia, sus hijos tomaron cursos para convertirse en los enfermeros de su madre. Sus nietos y familiares enfermeros compartieron su conocimiento y acompañaron en el proceso. Todos sumaron manos, tiempo, paciencia y, sobre todo, oración. Aprendieron a ser de todo por ella, por amor y por gratitud.
✦︎ La luz dentro de la oscuridad
A pesar de la tristeza que rodeaba su enfermedad, hubo un rayo de luz que iluminó este camino. Ella cambió para bien, se volvió más luminosa, más tierna, más presente. Fueron momentos profundamente hermosos: sus hijos la acompañaron a cada instante, la hicieron reír, bromearon con ella, la consintieron con la comida que más le gustaba.
Ella fue feliz. Su sonrisa era distinta, más dulce, más plena. En medio de todo lo difícil, ella siempre irradió luz, amor y alegría. Se fue en paz, se fue feliz. Se fue llena de amor, rodeada por quienes más la amaban y con la certeza de haber dejado paz, y una huella en cada corazón en cada miembro de cada familia.

Donde el amor vence al dolor
✦︎ Alegría a la Vida: Donde la fe y el amor vencen al dolor
Como te decía antes, todos aportaron un granito de arena, por pequeño que fuera, y se llevaron lo mejor de ella; y ella, a su vez, también se llevó un pedacito de cada uno. El amor y la alegría de su familia fueron tan grandes que ella comenzó a ser como ellos: reía cada día y hasta aprendió a ser graciosa.
Entre lo que más huella dejó están sus célebres frases. Una de las favoritas es “Alegría a la vida”, que le dijo a su hijo mayor justo antes de abrazarlo; en honor a ella este artículo se llama así, por que a pesar de su condición, ella se sentía y veía feliz, y lo demostraba con una sonrisa inmensa.
✦︎ Su luz en medio de la enfermedad
Su comportamiento durante ese tiempo fue completamente distinto al que todos conocían; era una mujer de profunda fe. A pesar de su delicado estado, su carita siempre irradiaba una luz hermosa. Su mirada transmitía amor puro, paz y serenidad, en vez de dolor.
Ella misma decía que jamás sintió dolor durante su enfermedad, y este tampoco fue la causa de su partida. Era todo lo contrario: parecía que, lejos de vencerla, el dolor se desvanecía ante su amor, su fe y su fortaleza. Se fue en paz, sin sufrimiento, pero llena de bendiciones y de un amor inmenso.
✦︎ Su presencia que permanece y el duelo que acompaña
Es cierto que el duelo dura mucho tiempo y hay personas que no logran superarlo. Es duro perder a un ser querido; la tristeza, el vacío y la soledad no se van pronto, y esa cicatriz nunca desaparecerá. Pero hay que aprender a vivir con esos sentimientos y recordar los momentos de calidad que cada miembro de su familia le regaló.
Somos una familia bastante unida y siempre dando ánimos a los demás, alegres y algunos miembros con mucha Fe en Dios. Doña Teresita, sabía como eran los ánimos de toda su familia. Yo imagino que ahora, ella desde el cielo en esos momentos, estará diciendo “Estos hijos míos, nunca van a agarrar juicio”, mientras ella rie desde el paraíso a lado de la Virgen de Guadalupe; y seguirá siendo feliz donde ella se encuentre.
Es por ello, que si ven sonriendo a su familia, no es por que no les duela su partida o por que no la querían, mas bien, es por que ellos están en paz con Dios y con la partida de esa gran mujer, por que vivieron y disfrutaron de cada minuto a su lado, hicieron todo lo posible por hacerla feliz hasta su último día, y lo mas importante es que ella se fue alegre y sin dolor.

El funeral: La despedida más difícil
✦︎ El adiós más doloroso
Es indescriptiblemente doloroso ver el cuerpo de un ser amado sin vida, tan quieto, como si simplemente estuviera dormido.
*La despedida — ese último adiós que nadie está preparado para dar— jamás es sencilla. Ver el ataúd, su frágil cuerpo recostado, las flores con sus aromas intensos, las veladoras encendidas, los rostros tristes, lágrimas contenidas en unos y desbordadas en otros… todo envuelve el corazón en un dolor profundo. Y lo más devastador es presenciar cómo ese ser amado es entregado a la tierra. En ese momento, la familia y especialmente su esposo, sintieron como si una parte de sus propia vida se fuera con ella.
A doña Teresita la distinguían por su carácter fuerte y firme; cuando algo no le parecía, lo decía sin filtros, aunque incomodara. Siempre defendió la verdad, sus derechos y los de otros, con una fuerza de espíritu tan sólida como el acero.
Cuando partió de este mundo, dejó un vacío inmenso, pero también una huella eterna de amor en cada corazón de su familia.

Un dolor acompañado de luz, fuerza y amor
✦︎ La luz que sostenía el dolor
Es importante aclarar algo que muchas personas vieron durante el funeral y los días previos. Familiares, amigos y conocidos observaban a los hijos de Doña Teresita sonriendo, bromeando o mostrando serenidad en medio de un momento tan delicado. Algunos quizás pensaron que no les dolía su partida, o que no estaban respetando la memoria de alguien tan especial. Pero no era así.
Solo las personas mas cercanas a ella, sabían lo que verdaderamente estaba ocurriendo y por qué sus comportamiento parecía tan distinto al de otras personas.
Cada uno tenía el corazón roto en mil pedazos, pero la luz que Doña Teresita dejó en ellos, “esa transformación tan hermosa que mostró en sus últimos meses, calmó la tormenta”. Esa misma luz alumbró el luto oscuro que cada uno llevaba en el alma.
✦︎ Un amor que unió a la familia más que nunca
Si la familia parecía de buen ánimo, no era por falta de amor; al contrario, era porque cada miembro le dio a Doña Teresita el acompañamiento más digno y profundo que pudo brindarle. Cada uno vivió su enfermedad de forma distinta, pero todos estuvieron presentes de corazón, sacrificaron dormir bien, no comer a tiempo, estar distantes de la familia y no poder compartir con ellos, pedir permiso sus trabajos, todo fue con el propósito de estar con ella, en sus momentos más difíciles; ella jamás estuvo sola: sintió la compañía, la cercanía, el cariño y el amor de todos.🩷
Dentro de lo doloroso, hubo un regalo inesperado: la familia se unió como nunca antes. Sus hijos, su esposo, nietos y seres queridos formaron una fuerza inmensa, siempre haciéndola sonreír. Esa fue la pieza que faltaba en su vida; y al final, su fe y el amor fueron los pilares que la sostuvieron a ella… y a toda esa gran familia.🥰

Dos almas y un amor eterno
✦︎ Un amor que resistió todo hasta el final
Puede haber sido un día, una semana o un mes… pero cada minuto que uno de sus hijos compartió con ella fue único e inolvidable, un tesoro que merece guardarse en lo más profundo del corazón, como oro puro que jamás debe perderse.
A su esposo, Doña Teresita le fue fiel toda la vida. Aunque no convivieran mucho, preguntó por él hasta su último aliento. Lo amaba en silencio, a veces con dolor, pero siempre con lealtad. Bastaba que él estuviera cerca, aunque fuera sin palabras, para que ella era suficiente y encontrara calma. Cuando él llamaba para preguntar por su salud, sus ojos de ella brillaban: esperaba saber si había preguntado por ella.
Para Doña Teresita, su esposo era su todo, su amor eterno… y él lo sabía. También la amó profundamente. Estuvo con ella hasta el final: le dio ánimos, oró por ella y la sostuvo con su presencia cuando más lo necesitaba.
A lo largo de su vida, hubo personas que intentaron separar su matrimonio, sembrando mentiras y mala voluntad. Y aunque por momentos pudieron distanciarse, nunca lograron lo que buscaban. Su amor era más fuerte: siempre estuvieron al pendiente el uno del otro, unidos por un lazo que trascendió por encima de cualquier mal y cualquier persona. Dios, la fe y la fortaleza de Doña Teresita sostuvieron ese matrimonio.
El 2 de junio, su esposo vio cómo se llevaban a su compañera de vida al hospital, de madrugada. La vio partir en un estado critico… pero ya no la vio regresar con vida. Sin embargo, no la dejó sola: estuvo ahí, pendiente, orando, hablándole, dándole fuerzas. Fue testigo y compañero de sus últimos momentos. Sin duda, una pareja con grandes valores… y un lazo tan fuerte que nadie pudo romper, y al final el amor triunfo ante el mal.

El legado de un corazón inmenso
✦︎ Un corazón ofrecido a la fe
Ella, esa mujer que para algunos fue amiga, hermana, hija y madre, también formó parte de la Asociación Guadalupana, y entregó su corazón a la Virgen de Guadalupe con una devoción profunda y sincera, caminando siempre con fe, humildad y gratitud.
Era una mujer con el corazón más noble del mundo: visitaba enfermos, llevaba alimentos, ofrecía compañía y consuelo. Y aunque tenía un carácter fuerte, se ganó el amor, el cariño y el respeto de muchísimas personas.
🩷 Esa mujer digna de admiración y respeto, esa mujer valiente e inolvidable y única… es mi madre. Mi duelo no termina; no ha sido fácil aprender a vivir con su ausencia. Mi padre, toda la familia y yo nunca la olvidaremos.
D.E.P Mamá Teresita (1950-2025)

“Agradecimientos”
En nombre de mi familia y el mío propio, quiero agradecer de corazón a cada uno de las personas que nos acompañaron en esos momentos tan duros.
La presencia de amigos, familia y conocidos fueron fundamentales, sus mensajes, sus abrazos, sus palabras llenas de amor, su apoyo incondicional durante el funeral y todo el proceso del mismo, así como también las oraciones que hicieron por nosotros y por el descanso eterno de nuestra madre, significaron muchísimo para nosotros, nos dió la fuerza que necesitábamos en esos momentos.
Así también agradecemos especialmente y enormemente por el esfuerzo que la Familia López Martínez tuvo con mi madre; hicieron un esfuerzo increíble para viajar desde muy lejos para estar con ella en los últimos días, fue un gran regalo que recibió ella al conocer a sus nietos, un sueño que siempre tuvo y que logro cumplirse en sus últimos días de su vida. Nuestra familia se sintió profundamente reconfortados, y agradecidos por tenerlos cerca en un momento tan doloroso.
Gracias de todo corazón a todos por acompañarnos 🙏🏼
Con mucho cariño para ti y un abrazo en la distancia 🩷
